ftr-logo.png

El Mundo sigue en Suspenso

Facebook icon Compartir Twitter icon Tweet

Por T.A-O Domingo Dias Porta

Sigue el mundo en suspenso. La civilización se ha detenido.  La gente lleva una vida de hogar, o de reclusión, depende de la manera como cada quien lo tome. Pero es una oportunidad muy valiosa de recapitular la forma como se ha venido viviendo, pensando, cuidando o descuidando la salud, las relaciones humanas, la relación con la naturaleza. Ya era tiempo de hacer un alto en el camino, y también de ver las consecuencias futuras del rumbo que esta civilización y sus gentes han tomado. 

Para ese inevitable cambio de rumbo hacia un futuro más digno de la condición humana, hacia una civilización de paz, no hubo necesidad de grandes catástrofes. Un invisible ser ha sido la tecla, el click, la señal de alarma, el reclamo para una toma de conciencia más humana y espiritual, en vez del afán material y la pobreza en la calidad de vida adonde  ha caído esta vieja civilización que no logró encontrar soluciones definitivas a tantas desigualdades y trastornos.

¿Quién pulsó la tecla? El virus es el efecto, no la causa. La vida en todos los órdenes está regida por la causalidad: toda causa produce efectos, y no por la casualidad.  Esa ley de que toda acción produce una reacción, no se mueve mecánicamente. Una inteligencia universal preside la existencia de individuos y sociedades en todos los reinos naturales: mineral, vegetal, animal, humano, y en el reino cósmico: astros, galaxias y sus habitantes. La inteligencia humana se mueve al compás de la inteligencia suprema.

Esa sabiduría cósmica interviene en cada caso guiada por los ciclos del tiempo. No cuando la gente implora clemencia, sino cuando el mecanismo causa-efecto, acción-reacción, siembra-cosecha, indica que llegó la hora de cerrar un ciclo, un karma, individual o colectivo. Hay semillas que tardan en germinar y fructificar, pero día llegará de cosechar las consecuencias de los actos pasados.

La Tierra no es un trozo de materia a la deriva en el espacio. Es un ser vivo e inteligente, puesto que produce seres vivos dotados de inteligencia. El nivel más inteligente de la mente terrestre se manifiesta a través de la Humanidad. Su nivel más sabio y noble se manifiesta en los Grandes Guías Espirituales de los pueblos a través de las edades, y de sus discípulos más avanzados que mantienen viva esa presencia a lo largo de los siglos. Tal conjunto de seres de más elevada conciencia forman como un gobierno espiritual de la Humanidad, protegiéndola de los errores y desviaciones en que van cayendo los pueblos cuando no tienen una dirección sabia en sus instituciones.

Dicho gobierno interviene cuando el karma, la ley acción-reacción, da la señal en el cielo y en la tierra de que el tiempo se ha cumplido. Y esa señal indica para estos tiempos que las soluciones han de venir por vía pacífica. Ya no  hundimiento de continentes, diluvios, sequías o inundaciones, volcanes en erupción, lluvia de meteoritos, terremotos y tantas tragedias como en el pasado. ¿Cuál será ese camino, dirigido más bien a la inteligencia, a la conciencia?  Ha de ser algo sencillo pero eficaz, que despierte las mentes adormecidas, que provoque un alto en la forma desenfrenada como se está destruyendo y contaminando la naturaleza, que es nuestro habitat, nuestro hogar, nuestro sustento.  


Investigando, consultando, buscando inspiración, los sabios oyen la voz del Cielo, de la Madre Tierra, del clamor de los seres. ¡Click! Y ¡oh, prodigio, algo simple, pequeño, frágil, se ofreció! Saltó el virus,  se multiplicó, se metió por todas partes. Pudo lo que no han podido armas ni tiranías ni catástrofes naturales: detener toda una civilización a nivel mundial. Primer caso en la historia de la actual humanidad.  Para todos,  tiempo de meditar, de reflexionar, de recapitular el pasado y sus consecuencias, de ver hacia el porvenir. De tomar medidas drásticas, redentoras, antes que sea tarde para salvar el Arca. 

El momento es decisivo.




Buscador